Vuestras peanas

Al final de mi anterior entrada os pedía que compartieseis conmigo algunas peanas para publicarlas por aquí y comentarlas. Tengo que agradecer la participación, ha sido bastante alta, de modo que podremos ver diversos ejemplos de distintos jugadores y coleccionistas.

Empezamos con la que nos manda Roberto. Un estoico Ángel Sangriento en armadura de Exterminador, de Warhammer 40000. Como podéis observar, la peana tiene un estilo clásico, arena pintada y césped electrostático. Sinceramente, creo que es un estilo que no va a pasar nunca de moda, es un valor seguro.

Ángel Sangriento en armadura de Exterminador, todo un icono.

En cualquier caso, vemos también algo más: restos de huesos en forma de un brazo y una calavera. El hecho de que la calavera lleve un casco del Astra Militarum puesto, nos hace pensar que es un lugar disputado por el Imperio, ¿quizá una revuelta?¿Una invasión? Es toda una historia, ¿no?

Han rodado cabezas, parece…

Las siguientes peanas nos la envía Salva. Tenemos tres magníficos ejemplos en los que vemos, en primer lugar, unas miniaturas de Rebeldes del juego Legión (Star Wars), en las que el autor ha querido representar el mundo de Endor. Creo que sin duda está muy bien conseguido.

Endor, un lugar que todo fan de Star Wars conoce.

En el siguiente ejemplo, vemos unas peanas de Angmar, de El Señor de Los Anillos. Es impactante ver el cadáver en la orilla del río, húmedo. Está muy bien integrado en la escena y dice mucho sin quitarle protagonismo a la miniatura.

¡Hasta la tierra alrededor del agua está húmeda! ¡Puro realismo!

En la siguiente peana, también de Angmar, podemos apreciar que también hay nieve, cohesionando ambas miniaturas como parte de un mismo ejército. Hay poca, pudiendo entender que empieza a nevar, ya sea por la que época en la que están o el lugar en el que se encuentran.

Por dentro es todo amor.

El tercer y último ejemplo de peana que nos envía Salva es para un ejército de Ossiarch Bonereapers, de Age of Sigmar. La peana transmite a la perfección el ambiente de magia del juego en general, y del ejército de los Bonereapers en particular, muertos vueltos a la vida por las antiguas artes de la necromancia para servir a Nagash.

Nada más siniestro que mortecinas luces saliendo de las cuencas oculares de las calaveras…

Jesús nos envía varios ejemplos de peanas para Warhammer Fantasy Battles. En esta primera imagen tenemos unos Dragones Sangrientos en una peana de movimiento integrada perfectamente con las peanas individuales, realzando el efecto de unión de las miniaturas. Nos indican época y/o lugar, quedando muy bien contextualizadas. Ha conseguido un bloque unido estética y visualmente.

Vampiros guerreros con ilusión y diplomacia.

Cuando las peanas de movimiento tienen muchas miniaturas, se suelen poner “rellenadores”, para ayudar a completar los tamaños de las unidades sin tener que poner tantas minis. Suelen ocupar dos, cuatro o más espacios de miniaturas. Jesús nos envía un ejemplo que corresponde al mismo ejército de los caballeros anteriores. Podemos ver cómo mantiene la misma decoración de peana: nieve y hierba seca.

Si no me equivoco, esto equivale a cuatro miniaturas.

También nos ha enviado otro “rellenador” de un ejército distinto, del mismo tamaño. Sin duda, cuenta una historia de una manera clara.

En este ejemplo vemos también rellenadores de cuatro miniaturas.

En la siguiente foto, tenemos un pequeño elemento de escenografía creado por él para realzar un caballero. En ningún momento tiene un tamaño exagerado, es el suficiente para realzar el personaje y darle todavía mayor protagonismo.

Un buen pedazo de piedra para observar tu próxima conquista es siempre bienvenido.

Paco ha optado por una opción más fácil pero igualmente muy efectiva: comprar una peana texturizada. Es un buen ejemplo de las cosas que se venden ya hechas, y que nos recuerdan que algunos profesionales hacen trabajos realmente buenos. Estas peanas ya suelen venir con información justa para dar un contexto a la miniatura que coloquemos sobre ella, pero sin pasarse. Es otra apuesta segura. En nuestra mano queda saber elegir sabiamente la miniatura que ponemos sobre esa peana.

Pincel seco, algún lavado, ¡y listo!

La peana tiene la escala adecuada para jugar a Adeptus Titanicus (10mm), y sobre ella se ha colocado un espléndido Titán de la clase Reaver. Es un contexto perfecto.

Seguro que cuando esté pintado nos manda una foto para compartirlo con todos nosotros.

Javi tiene un buen par de ejemplos de trabajos bien hechos. La primera de sus imágenes es una peana de movimento para enanos de El Señor de los Anillos. A diferencia de la de Jesús, que abrazaba a las miniaturas que la componían, la opción de Javi consiste en integrar las miniaturas en su interior. Es sólo un matiz, pero visualmente es una diferencia importante, como podéis observar comparando los bordes de ambas opciones. Al igual que Paco, ha optado por comprar la peana.

Los colores utilizados podrían situar a estos enanos en los aledaños de alguna de sus minas.

En su segunda imagen, podemos ver un Sydonian Dragoon en toda su gloria del Mechanicus de Warhammer 40000. Por la peana nos imaginamos que o bien se encuentra en Marte, o bien en algún Mundo Forja. Es evidente que se está en un páramo en el que hace mucho que la vida es incompatible.

¡Larga vida al Omnisiah!

Para Adeptus Titanicus nuevamente nos envía JuanB peanas hechas a medida por él, usando restos de antigua escenografía de 10mm de Games Workshop, y algunos trozos reciclados de aquí y de allá. Es un “work in progress“, evidentemente, pero va teniendo muy buena pinta.

Pisando fuerte.
WiP que apunta muy buenas maneras, muy bien medido.
Imperial Knight a 10mm

En la siguiente foto, un exterminador de Nurgle camina sobre el resto de una superficie quebrada y dejando de ver una macabra imagen de la guerra. Sin duda percibimos que tipo de guerrero estamos viendo.

¿Estarían ya debajo de la superficie esas calaveras…?

Aquí vemos una solución para jugar una miniatura con una peana “antigua” en lo que a reglas se refiere (25mm): se monta sobre una de tamaño “actual” (32mm) y se decora en consecuencia. Es un WiP, observamos claramente las dos peanas y el proceso de integración que está realizando JuanB.

En esta última imagen, vemos como hay una buena carga de elementos escenográficos (piedras), pero no llega en ningún momento a sobrecargar la imagen, ya que contrasta con césped electrostático y la miniatura resalta sin problemas sobre ella.

“Tanto calor que te sobra hasta el pellejo”

Hasta aquí, las peanas que me han enviado. Sin duda son una gran representación de lo que os he estado hablando.

Como habéis podido ver, todas las imágenes son grandes ejemplos de peanas bien resueltas. Al final, el equilibrio lo conseguimos eligiendo con cuidado el material y los colores que vamos a usar. Habéis visto diferentes maneras de integrar miniaturas, resolver diferentes dificultades y decir mucho con muy poco.

No en la siguiente entrada, pero volveremos a este tema.

Muchas gracias a Roberto, Salva, Jesús, Paco, Javi y JuanB, ¡sois geniales!

Un saludete 🙂

Peanas: decorar con equilibrio

¡Hola de nuevo!

Como adelanté al final de mi segunda entrada, vamos a ver de qué manera podemos decorar una peana sin quedarnos cortos o pasarnos con la emoción.

En líneas generales, y dejando de lado la arena, se puede decorar una peana con vegetación, nieve, “elementos escenográficos” (es decir, piedras y elementos de construcción como columnas, paredes, etc.), o hasta con “restos del enemigo” o reliquias. Hasta donde llegue la imaginación.

Aunque sea de sentido común, si al terminar de decorar la peana no somos capaces de ver la miniatura o hay que buscarla, evidentemente nos hemos pasado. También sucede al revés, ver a tu flamante miniatura recién pintada (con todo ese rato que le has dedicado) sobre una superficie de plástico negro… como que no, ¿verdad?

El autor @honest_ork (Instagram) no había terminado la peana y no quiso esperar para mostrar la mini. Menos mal que no la dejó así…

No podemos perder la perspectiva nunca de qué es lo que pintamos. Estamos hablando de miniaturas, y eso es justo lo que tenemos que ver cuando cogemos una. Si además la peana es capaz de realzar el detalle y/o contextualizar a la miniatura, el resultado será espectacular. No olvidemos que no sólo pintamos, también componemos una escena. Pero la peana es el acompañamiento, el actor secundario, una herramienta mas para hablar del protagonista, nunca al revés.

Componer la escena es poner la miniatura elegida en su peana con una simple base de arena. Con eso ya decimos dónde está el protagonista, si el terreno que pisa es seco o húmedo, si es alienígena o exótico, etc. Es el nivel básico.

Arena pintada en tonos de gris, terreno inhóspito, ¿ceniza? ¿pedregoso?

En el momento en el que ponemos algo de vegetación, añadimos algo más de información, como por ejemplo si es vegetación quemada, seca, frondosa, etc. La escena se enriquece ligeramente. Es sencillo, un “básico 2.0”. La forma más popular por ser económico y sencillo de encontrar es el césped electrostático, el pelito verde de toda la vida. ¿Cómo se aplica? Pues también muy fácil: un poquito de cola blanca sin diluir en las zonas en las que queremos que haya verde y voilà. Luego soplamos sobre la peana para descartar el exceso que no se ha pegado y hemos terminado. La nieve se manipula exactamente de la misma manera que el césped electrostático, y aunque viene también en forma de pelos (blancos), al ser mucho más cortos a veces no lo parece. Importante: aseguraos de soplar fuera del recipiente donde guardáis el césped o la nieve. Cuando no lo hagáis entenderéis por qué.

Césped electrostático verde. El clásico.

Otra forma de poner algo de pequeña vegetación es una que viene en forma de pequeños penachos con base autoadhesiva, ya lista para pegar sobre la peana terminada. Esta opción la estoy usando mucho, queda muy bien y es muy realista. También os digo que no me fío mucho del autoadhesivo que trae y le añado una minimicro gotita de cianocrilato (“superglue”) debajo antes de pegarla. No es culpa del pegamento que trae, sino de la superficie en la que lo quiero pegar, normalmente rugosa. Por supesto, hay un montón de colores y longitudes diferentes, dependiendo de la marca.

Directo al frito. Éste penacho es de la marca Army Painter. Me encanta.

Efectivamente, esos pequeños penachos de los que te acabo de hablar también te los puedes hacer tu. Coge un pincel viejo (una muy interesante segunda vida cuando ya no nos sirve) , corta las cerdas por la base y ponle una gotita de cianocrilato (te recomiendo que tengas el bote preparado antes de cortar). Cuando esté seco, después de unos segundos, ponle una segunda gota y pega el penacho en la zona de la peana que quieras. Si eliges esta opción de pequeños penachos o matorrales para tu peana te recomiendo que los pintes, para que no sean siempre del mismo color (un lavado de tinta de un color que te guste podría bastar). El pincel también lo puedes comprar, pero tu sabrás lo que te quieres gastar en hacer penachos para una peana…

El césped electrostático (derecha) es muy interesante para hacer mesas de juego.

Pasamos ahora al siguiente nivel de composición: elementos arquitectónicos. Muros o paredes son muy recurrentes por su impacto visual, ya sea en fantasía, ciencia ficción, histórico o contemporáneo, variando el acabado en función de la temática, la época o nuestros gustos personales. Una manera muy típica para hacer esos muros es usar corcho, muy barato y con un rollo tienes para todos tus ejércitos y los de tus hijos. (O para cuando los tengas). Según el grosor, podrás usarlo tal cual o tendrás que pegar dos pedazos entre sí para que el grueso sea el adecuado, depende de lo que compremos. Yo lo prefiero más bien fino porque me da mas juego, aunque tenga que estar pegando trozos entre sí cada dos por tres.

Este es mi grosor favorito para comprar, y es fácil hacerlo más grueso.

Es muy importante dar una capa de cola blanca sin diluir en toda la superficie de la “pared” con el objetivo de disimular el trazado del corcho y que tenga apariencia más o menos lisa. El trozo de corcho se puede colocar en horizontal respecto a la peana, en vertical, combinado con otros elementos… ¡imaginación al poder! Por ejemplo, yo uso pedacitos de clips para representar los hierros de los cimientos asomando por los restos de hormigón o asomando entre los ladrillos… El pintado normalmente es mejor hacerlo con pincel seco y algo de “chipping”. Si eres novato, ya veremos más adelante como se hacen estas técnicas. En miniaturas de infantería normal, los pedazos de corcho suelo ponerlos sueltos, solos, lo justo para adornar y contextualizar. Si la peana es lo suficientemente grande, así como la mini que va en ella, puedes recrearte un poco más y añadir algunos elementos, como por ejemplo palos de “chupachups” cortados que simulen tuberías rotas o canutillos más grandes en función de lo que tengamos entre manos. Los tubos de las bolsitas de las cacas de los perros son muy buenos para peanas y escenografía en general.

Corcho pintado, con algún pequeño tubo de plástico y unas calcas.
Las mismas peanas con los bichos puestos encima.

Otro tema muy recurrente para peanas es el de “restos de enemigos” o “enemigos vencidos”. Al igual que con las manchas de sangre, esta opción es muy delicada, porque es muy fácil pasarse y que quede forzado, nos encontramos con un difícil equilibrio. Si optamos por este modo, os recomiendo que seáis comedidos, sólo un poquito (aunque evidentemente es cuestión de gustos). Si queremos poner un resto del enemigo es mejor poner algo discreto y, sobre todo, bien integrado: si vamos a poner un soldado (por ejemplo) de una facción enemiga tal cual y lo vamos a tumbar en la peana con nuestro soldado encima, estaremos haciendo algo obvio y redundante. Muy poco elegante y, para mi gusto personal, feo. A la hora de pintar un ejército es mejor ir dejando pequeños restos aquí y allá con piezas sueltas como un casco en una peana, una hombrera en otra, y así sucesivamente. Algo que sugiera. Y el pintado también debería estar integrado: aplicar un poco de pincel seco al aplicárselo a la peana bastará.

Restos de un Warhound enemigo. Visible pero integrado y discreto.

Por último, podemos decorar nuestras peanas con pequeños restos de nuestra escenografía. Aunque también se deben usar con moderación, dan algo más de juego. Si se hace “con arte” puedes poner bastantes cositas, pero tampoco conviene emocionarse.

La peana de mi viejo Landspeeder

Me gustaría remarcar que estoy refiriéndome a ejércitos o colecciones de diversa cantidad de miniaturas. Estas reglas no escritas son muy diferentes cuando hablamos de pintar una miniatura única, suelta, especial. Pintar una miniatura para un concurso, una clase o para nuestro gusto personal te permite el lujo de hacer peanas mucho más elaboradas porque, al ser una sola miniatura, éstas adquieren mayor importancia. A continuación pongo una foto de ejemplo, de @merlinsmagicworkshop (Instagram).

La base en forma de “taco” (cuadrado, en este caso) suele indicar la intención de miniatura única, para exposición o concurso.

Podéis ver que la peana cuenta por sí misma una historia. Es una peana escénica perfecta para un concurso, y con el héroe correspondiente encima, la escena quedará soberbia. Evidentemente, es excesiva si pretendemos ponerlo todo en una peana de plástico para jugar. Imaginad lo que supondría mover eso por el campo de batalla, o iniciar un asalto… No sería una opción, ciertamente.

Bueno, creo que en líneas generales es todo lo que tenéis que tener en cuenta a la hora de hacer peanas para vuestras minis. Sobre todo los rookies. Se pueden hacer algunas cosas más, las veremos todas en un futuro. Por ejemplo, con plasticard y sustitutivos.

¿Cómo las hacéis vosotros? ¿Cuál es vuestro estilo favorito? Mandadme vuestras mejores piezas a dosdieciseisblog@gmail.com y las compartiremos en mi próxima entrada 🙂

¡Gracias y un saludo!

Organización de los proyectos

¡Hola!

A todos nos pasa (si no te pasa, ya te pasará) que tenemos una cantidad “de plástico” acumulado en cantidades industriales que podría enterrarnos varias veces. Plástico, resina, metal, adamantium, whatever. Puede que lo tengas repartido por toda la casa, o todo junto en una estantería en un trastero, o en un armario a punto de reventar. Matrices everywhere. Que no pare la imaginación.

Por supuesto, también nos sucede que seguimos comprando de manera compulsiva cada vez que sale una novedad que nos encanta, lo cual suele ser varias veces al mes… y suma y sigue. “Para las vacas flacas”, “para cuando no haya” o frases similares son las que nos repetimos para convencernos a nosotros mismos. Y cuando llegamos a a casa (o la compra nos llega por su propio camino), volvemos al punto de partida: el párrafo anterior.

Un cajón cualquiera de mi casa…

Probablemente a estas alturas os estéis preguntando a dónde quiero llegar. Lo primero que quiero dejar claro es que no quiero “cortarle el rollo” a nadie. Me parece bien que sigáis comprando. Que sigamos. Una de las partes esenciales del hobby es coger la caja nueva, abrirla, y entre olores a plástico delicioso y recién horneado, perdernos un ratito viendo toda la cantidad de piezas que vienen en la matriz y cómo parece que pueden encajar (sin mirar siquiera las instrucciones). Nos encanta ver cuáles son las piezas opcionales y cómo podemos usar las sobrantes para hacer conversiones con las que tenemos en nuestra caja de restos. Imaginamos la miniatura montada y pintada, vamos al libro de reglas para recordar cómo se comportan sobre el tablero, qué opciones de equipo tienen y los puntos que cuestan. Según el perfil de aficionados que seamos, claro (ya hablaremos más adelante sobre esto).

Bueno, llegados a este punto, ¿no os parece que podríamos hacer algún esfuerzo para conseguir pintar algo de lo que tenemos comprado y en lo que nos gastamos tanta pasta? Digo “algo”. Con pintar un tercio de lo que tenemos acumulado, podríamos vestir varias vitrinas de alguna tienda. Y no os engañéis: nunca vais a pintarlo todo. Nunca. No va a suceder jamás. Elige sabiamente lo que realmente te gustaría ver pintado. No se trata de venirnos arriba y perdernos en delirios de coleccionistas. No tiene nada que ver con el ánimo, no busco desanimaros, sino al contrario. Cuanto antes asumáis que tenéis que elegir que pintáis, antes os motivaréis a intentarlo. Pensar que podéis pintarlo todo es una quimera que sólo os traerá frustración. Y la frustración nos lleva al… a un sitio que no queremos. Poneos las pilas. Ya.

Lo primero que tenéis que hacer es conseguir un lugar fijo, por pequeño que sea, que nos permita tener nuestra paletita de pintura, vasito de agua, servilleta y pincel. Y pintura, obviamente. Ese pequeño lugar sería deseable que fuese una pequeña mesa, pero si tampoco tenemos esa opción nos conformaremos con tenerlo en una bandeja que podamos mover de un lugar a otro. Esto de poder moverse es interesante porque podemos buscar la luz donde más nos interese en cada momento del día. También podemos quitar de la vista nuestras cosas cuando acabemos y seguir teniéndolo a mano. Lo importante aquí realmente es tenerlo siempre a mano. Si tienes que dedicar cinco, diez o los minutos que sean a montar tu zona de trabajo, habrás fracasado. Las matrices de plástico te devorarán y las pinturas se secarán mientras te miran con juicio.

Hoy la cocina ha sido un lugar perfecto.

El segundo punto se basa en el primero. Si tenemos siempre a mano y preparado nuestro lugar, podremos pintar cada día. ¿Cuánto? Lo que sea. Sí, cinco minutos podrían bastar. No es lo deseable, pero ¿a quién queremos engañar? Si consigues pintar al menos cinco (5) minutos todos los días, esto será un éxito. Realmente, y esto lo digo por experiencia, pintar de media unos quince minutos al día da resultados inmediatos. Y te alarga la vida. No es necesario más, en serio. Si eres capaz de mantener ese tiempo, probablemente acabes pintando más. ¿Cuándo pintar? Mientras hierven las patatas, mientras acaba la lavadora, mientras esperas a que tu pareja te deje la ducha libre, los huecos están ahí, sólo tienes que verlos. Y querer aprovecharlos, claro. ¡Se puede hacer! Inténtalo y sorpréndete.

Por último, hazte un esquema de lo que tienes y de lo que quieres pintar. Metas realistas, por favor. Detalla el esquema todo lo que puedas, con información relevante (no te recomiendo que añadas como información lo que te has gastado en cada una, avisado quedas). El esquema lo puedes hacer en un cuaderno, en un folio, guardarlo en una carpeta o colgarlo en ese corcho que tienes la suerte de tener. Yo he elegido un excel que guardo en el Drive del correo de Gmail, así puedo consultar mi evolución en cualquier lugar, incluso en los descansos del trabajo (enfermizo, lo sé).

En un esquema o tabla como ésta, añade las líneas que quieras, tantas como unidades quieras (creas) que puedes pintar en un año. Yo he puesto columnas para ver de un vistazo rápido de qué juegos son, qué unidad es, cuántas miniaturas hay por cada unidad, y el punto en el que se encuentra cada proyecto: montado, imprimado, empezado y terminado. Lo de los colores es una opción personal, a mi me motiva mucho. He dejado un hueco en blanco al final por si el “hype” me desborda con algo o por si acabo todo (jajaja). Otra cosa: si en un año hay algo que no habéis pintado, plantearos la opción de deshaceros de ello. Yo empezaré a hacerlo este año de manera estricta.

Nada más esta semana. Me gustaría que me comentaseis qué os parece, o cómo lo hacéis vosotros. Recordad que realmente es muy sencillo, sólo tenéis que ser realistas, tener una buena organización y sacar el tiempo de donde se pueda. Si además sois persistentes, os garantizo que esto os funcionará. A mi me ha funcionado, ¡ánimo!

Espero que seáis felices, ¡y que podáis pintar mucho!

Un saludo.

Peanas: base clásica

¡Muy buenas!

Hoy quería tocar un básico en esto del modelismo y wargames: las peanas. Sin pintura ni decoración especial, simplemente el material que vamos a usar y cómo ponerlo. Sencillo. Por supuesto, desarrollaremos en entradas futuras más opciones de trabajo de manera más profunda, las posibilidades son muchas.

Las peanas son como los actores secundarios de las películas, sin ellos el protagonista no sería el mismo. ¿Alguien ha pintado alguna vez una miniatura y ha dejado la peana en el plástico bruto? No. Al menos, no debería. Hay muchas maneras de decorar una peana y salvo que nos queramos poner “gourmets”, todas son económicas.

La manera más básica de decorar una peana es, cómo no, la de ponerle una base de arena. Es la más famosa y extendida de todas las opciones posibles. ¿Por qué? Es la más barata con diferencia, accesible para cualquier nivel y siempre queda bien, así de simple.

Peana con cola blanca.

La reina de las opciones a la hora de basear una peana es la de extender un poco de cola blanca en la superficie con un pincel viejo e inmediatamente después añadirle arena. Para ello sumergiremos la peana con la cola blanca dentro de la arena, en recipiente que nos lo permita. Una vez seca, está lista para pintar. (Recomendable, cuando se seque, dar una última capa de cola blanca diluida con agua, luego explicaré por qué). La arena se puede conseguir comprándola en alguna tienda de modelismo. A mi me gustaba mucho la Super Fine de Gale Force Nine, aunque la Fine también va bien. La de Games Workshop dejé de usarla porque, a parte de no interesarme el precio, le cambiaron el grano a uno demasiado grueso para mi gusto. La otra opción para conseguir arena (gratis, en este caso) es ir a la playa y llenar un bote al gusto del consumidor. Si no tienes playa cerca, busca una obra donde haya algún montón enorme y toma prestada un poco. Si elegimos la opción de la arena gratis, que creo que es la más interesante, es recomendable que la pases por un colador para tamizarla y conseguir una arena de grano homogéneo. Además, al comprar el colador (vale muy muy poco y es recomendable no usar el de la cocina) podrás elegir más o menos que tipo de grosor quieres. Por cierto, nada de comprar cola blanca en ninguna tienda especializada, nos vamos a alguna ferretería y compramos un kilo de cola blanca a un precio de risa.

Arena de playa, cola blanca y colador.

Hay otra opción para basear las peanas que con los años se ha convertido en mi favorita. Es un producto que viene ya preparado para untar directamente en la peana, como la mantequilla en el pan, y es mucho más rápido que el proceso de la arena y cola. Dicho producto viene ya preparado con arena o piedra pómez triturada (según la marca) mezclado con un producto parecido a la cola blanca. Tan sólo tenemos que abrir el bote, untar el producto en la peana y esperar a que se seque. Si es necesario retiramos con una lanceta de modelismo o un palillo el exceso de producto o alguna mancha que hayamos dejado en la miniatura. Listo para pintar.

Creo que a estos productos les acaban de cambiar las etiquetas. Importante tener una lanceta de modelismo.

¿Recordáis cuando dije antes, hablando de basear la peana con arena y cola blanca, que era recomendable aplicar una última capa de cola diluida con agua? Es porque, en ocasiones, la capa de la arena y cola se separa de la peana pasado un tiempo. Nunca he sabido exactamente por qué, pero a veces sucede. Al principio ponía una gota de cianocrilato (“superglue”) en la parte donde se levantaba, pero no terminaba de convencerme y además solía estropear el acabado de la peana. Después se me ocurrió que sería buena idea darle una última capa de cola blanca diluida con agua sobre la base seca de la arena, antes de pintarla. Efectivamente esto dio resultado, pero era ya demasiado tiempo y esfuerzo en algo que no debería consumir tanto. Por eso, cuando descubrí el producto que os he mostrado antes en la foto, cambié de método. Era mucho más rápido y cómodo. Es cierto que es algo más caro que el método básico, pero sigue siendo poco, unos 8€ por 200 ml, de sobra para un ejército entero de miniaturas… y mucho más.

Este acabado, además de ser más fino, te permite pintarlo todavía más rápido. Lo veremos en un futuro.

Como decía al principio, hablaremos más de las peanas, pero esta entrada era un básico del tema, obligado para mí. Veremos en un futuro próximo cómo decorar una peana de una manera equilibrada, sin pasarnos ni quedarnos cortos, creo que os gustará. Y será para todo tipo de niveles.

Hasta aquí por hoy, espero que os haya resultado ameno.

Si os han quedado dudas, no me he explicado bien o queréis saber algo más, no dudéis en contactarme o dejarme algún comentario.

¡Gracias! 🙂

Un comienzo

Hoy inauguro este blog. Le he dado muchas vueltas. Me preguntaba si merecía la pena, si el momento era éste o mejor mas adelante… ¡y he decidido que hoy es el día! 🙂

Soy Jaime, lo primero. Os cuento un poco mis orígenes. Algo rapidito.

Mis primeros pasos en este mundillo fueron a principios de los años noventa, cuando mis padres me regalaron el Cruzada Estelar, una locura. Un tiempo después, mi amigo Carlos me metió de nuevo en esto cuando me enseñó la caja que tenía de Warhammer 40000, la de tercera edición, con sus Templarios Negros, sus Eldars Oscuros y sus cositas. “In the grim darkness of the far future there is only war”, cómo olvidarlo. Me compré otra caja igual que la suya, cambiamos la mitad de los ejércitos y hasta ahora. Un no parar.

Muchos años después, entré a trabajar en Games Workshop, en la tienda de Sevilla (cuando estaba en la calle Delgado, detrás de la Alameda de Hércules). Estuve unos cuatro años aproximadamente, si no me equivoco. Gran época en las que conocí a grandes personas con las que me reí muchísimo y aprendí todavía más, maestros todos, cada uno a su manera: Roberto, Juan B., Salva, Jesús y Paco. Mucho tiempo después de aquello, con idas y venidas al “hobby”, pero nunca abandonándolo por completo, monté junto con Carlos (el mismo de antes) nuestra primera (y última) tienda: Dosdieciséis. Ha sido una de mis épocas más locas en las que sufrí, me divertí y aprendí como pocas veces en mi vida profesional y personal. Tras ese período, mi afición por el hobby no ha dejado de aumentar, y ya no creo que lo abandone nunca (al menos, por propia voluntad). En honor a la tienda que una vez tuvimos, e intentando continuar con su espíritu, mantengo el nombre y su logo. Intentaré transmitir esa sensación de camaradería que crea comunidad y que hace que todo esto sea más cercano y divertido.

Lo que quiero hacer aquí es, ni más ni menos, compartir mis experiencias. No pretendo dar grandes lecciones de nada porque yo sigo siendo un aprendiz, pero creo que nunca está de mas compartir con la comunidad esos proyectos de cualquier tipo que uno realiza con todo su cariño, ver cómo los resuelvo y plantear soluciones a posibles problemas.

También me gusta hacer escenografía, e intentaré plantear aquí mis proyectos. No me quiero olvidar tampoco del juego, que aunque no soy un gran jugador, algo caerá también. Al menos para hablar desde la perspectiva del jugador ocasional.

Me podéis seguir en Instagram y Twitter. En la primera es donde estoy más activo. Facebook lo estoy terminando de preparar, próximamente estará listo. Tengo además otro proyecto entre manos relacionado con este blog que estoy desarrollando ahora mismo, espero que llegue a buen puerto, tendréis noticias.

Nada más que decir. Espero que os apetezca acompañarme en este viaje y que lo disfrutemos entre todos. No dudéis en preguntarme y en decirme lo que queráis, me encanta estar en contacto con la gente.

¡Un saludo!

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