Organización de los proyectos

¡Hola!

A todos nos pasa (si no te pasa, ya te pasará) que tenemos una cantidad “de plástico” acumulado en cantidades industriales que podría enterrarnos varias veces. Plástico, resina, metal, adamantium, whatever. Puede que lo tengas repartido por toda la casa, o todo junto en una estantería en un trastero, o en un armario a punto de reventar. Matrices everywhere. Que no pare la imaginación.

Por supuesto, también nos sucede que seguimos comprando de manera compulsiva cada vez que sale una novedad que nos encanta, lo cual suele ser varias veces al mes… y suma y sigue. “Para las vacas flacas”, “para cuando no haya” o frases similares son las que nos repetimos para convencernos a nosotros mismos. Y cuando llegamos a a casa (o la compra nos llega por su propio camino), volvemos al punto de partida: el párrafo anterior.

Un cajón cualquiera de mi casa…

Probablemente a estas alturas os estéis preguntando a dónde quiero llegar. Lo primero que quiero dejar claro es que no quiero “cortarle el rollo” a nadie. Me parece bien que sigáis comprando. Que sigamos. Una de las partes esenciales del hobby es coger la caja nueva, abrirla, y entre olores a plástico delicioso y recién horneado, perdernos un ratito viendo toda la cantidad de piezas que vienen en la matriz y cómo parece que pueden encajar (sin mirar siquiera las instrucciones). Nos encanta ver cuáles son las piezas opcionales y cómo podemos usar las sobrantes para hacer conversiones con las que tenemos en nuestra caja de restos. Imaginamos la miniatura montada y pintada, vamos al libro de reglas para recordar cómo se comportan sobre el tablero, qué opciones de equipo tienen y los puntos que cuestan. Según el perfil de aficionados que seamos, claro (ya hablaremos más adelante sobre esto).

Bueno, llegados a este punto, ¿no os parece que podríamos hacer algún esfuerzo para conseguir pintar algo de lo que tenemos comprado y en lo que nos gastamos tanta pasta? Digo “algo”. Con pintar un tercio de lo que tenemos acumulado, podríamos vestir varias vitrinas de alguna tienda. Y no os engañéis: nunca vais a pintarlo todo. Nunca. No va a suceder jamás. Elige sabiamente lo que realmente te gustaría ver pintado. No se trata de venirnos arriba y perdernos en delirios de coleccionistas. No tiene nada que ver con el ánimo, no busco desanimaros, sino al contrario. Cuanto antes asumáis que tenéis que elegir que pintáis, antes os motivaréis a intentarlo. Pensar que podéis pintarlo todo es una quimera que sólo os traerá frustración. Y la frustración nos lleva al… a un sitio que no queremos. Poneos las pilas. Ya.

Lo primero que tenéis que hacer es conseguir un lugar fijo, por pequeño que sea, que nos permita tener nuestra paletita de pintura, vasito de agua, servilleta y pincel. Y pintura, obviamente. Ese pequeño lugar sería deseable que fuese una pequeña mesa, pero si tampoco tenemos esa opción nos conformaremos con tenerlo en una bandeja que podamos mover de un lugar a otro. Esto de poder moverse es interesante porque podemos buscar la luz donde más nos interese en cada momento del día. También podemos quitar de la vista nuestras cosas cuando acabemos y seguir teniéndolo a mano. Lo importante aquí realmente es tenerlo siempre a mano. Si tienes que dedicar cinco, diez o los minutos que sean a montar tu zona de trabajo, habrás fracasado. Las matrices de plástico te devorarán y las pinturas se secarán mientras te miran con juicio.

Hoy la cocina ha sido un lugar perfecto.

El segundo punto se basa en el primero. Si tenemos siempre a mano y preparado nuestro lugar, podremos pintar cada día. ¿Cuánto? Lo que sea. Sí, cinco minutos podrían bastar. No es lo deseable, pero ¿a quién queremos engañar? Si consigues pintar al menos cinco (5) minutos todos los días, esto será un éxito. Realmente, y esto lo digo por experiencia, pintar de media unos quince minutos al día da resultados inmediatos. Y te alarga la vida. No es necesario más, en serio. Si eres capaz de mantener ese tiempo, probablemente acabes pintando más. ¿Cuándo pintar? Mientras hierven las patatas, mientras acaba la lavadora, mientras esperas a que tu pareja te deje la ducha libre, los huecos están ahí, sólo tienes que verlos. Y querer aprovecharlos, claro. ¡Se puede hacer! Inténtalo y sorpréndete.

Por último, hazte un esquema de lo que tienes y de lo que quieres pintar. Metas realistas, por favor. Detalla el esquema todo lo que puedas, con información relevante (no te recomiendo que añadas como información lo que te has gastado en cada una, avisado quedas). El esquema lo puedes hacer en un cuaderno, en un folio, guardarlo en una carpeta o colgarlo en ese corcho que tienes la suerte de tener. Yo he elegido un excel que guardo en el Drive del correo de Gmail, así puedo consultar mi evolución en cualquier lugar, incluso en los descansos del trabajo (enfermizo, lo sé).

En un esquema o tabla como ésta, añade las líneas que quieras, tantas como unidades quieras (creas) que puedes pintar en un año. Yo he puesto columnas para ver de un vistazo rápido de qué juegos son, qué unidad es, cuántas miniaturas hay por cada unidad, y el punto en el que se encuentra cada proyecto: montado, imprimado, empezado y terminado. Lo de los colores es una opción personal, a mi me motiva mucho. He dejado un hueco en blanco al final por si el “hype” me desborda con algo o por si acabo todo (jajaja). Otra cosa: si en un año hay algo que no habéis pintado, plantearos la opción de deshaceros de ello. Yo empezaré a hacerlo este año de manera estricta.

Nada más esta semana. Me gustaría que me comentaseis qué os parece, o cómo lo hacéis vosotros. Recordad que realmente es muy sencillo, sólo tenéis que ser realistas, tener una buena organización y sacar el tiempo de donde se pueda. Si además sois persistentes, os garantizo que esto os funcionará. A mi me ha funcionado, ¡ánimo!

Espero que seáis felices, ¡y que podáis pintar mucho!

Un saludo.

Publicado por Dosdieciséis

Este blog nace desde con la intención de compartir experiencias y reflexiones con la comunidad "warhammera" en particular, y con la comunidad del modelismo y de los wargames en general. Originalmente, Dosdieciséis fue una tienda, y aunque actualmente hace ya un tiempo que ésta desapareció, continúa su espíritu entusiasta con este mundillo. Sígueme si quieres conocer gente, trucos, eventos y experiencias, además de poder opinar. ¡Sé bienvenido!

7 comentarios sobre “Organización de los proyectos

  1. La verdad es que prefiero no saber que es lo que tengo, siempre es una sorpresa ver una caja prescintada que ni te acuerdas cuando lo compraste! Es un como un autorregalo!!!

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  2. Son absolutamente ciertas las afirmaciones que haces en tu blog, 15 minutos diarios dan resultados estupendos en un plazo corto de tiempo. Si además se mantiene ese esfuerzo, que reconozco que es titánico, podríamos incluso hacer un poco de mella en la marea gris…

    También es cierto que nunca pintaremos todo lo que tenemos, id pensando a quien se lo dejareis en herencia…

    Le gusta a 1 persona

  3. Que te vas a deshacer de lo que no pintes???
    Te lo recordaré en diciembre para agenciarme cierto ejército de Silvanos a medio pintar desde antes de que llegasen los Anunaki

    Le gusta a 1 persona

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